5 viñas para escaparse de Santiago

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En pareja o con amigos, para celebrar o simplemente para hacer algo diferente, las más destacadas viñas de los valles centrales abren sus puertas para compartir la experiencia vitivinícola con los amantes del vino chileno.

La zona central de Chile presenta características únicas para dar vida a los mejores y más destacados vinos del mundo. Aprovechando cada uno de los valles que nacen en ella, diversas viñas han nacido –incluso hace más de cien años– y creado diversas propuestas para destacarse.

Pero, más allá de sus espectaculares producciones de categoría internacional, muchas viñas han abierto sus puertas para brindar experiencias únicas que acercan a las personas con el mundo de los terroir y las diferentes cepas que producen sus viñedos.

Así que, para aprovechar esta gran ventaja, ¿por qué no tomarse uno o varios días para disfrutar de las mejores viñas de Chile? En ComeTo seleccionamos cinco de las más cercanas a Santiago, para que rompas la rutina y degustes lo mejor de su producción.

Viña Concha y Toro (valle del Maipo)

Sólo 45 minutos separan a Santiago de la comuna de Pirque, una tranquila zona que, a pesar de su cercanía con la ciudad, aún guarda sus tradiciones y costumbres rurales. Es allí donde, en 1890, la familia Concha y Toro construyó su primera bodega con cal y canto, abriendo paso a una de las marcas de vino más emblemáticas de Chile.

Como tal, Viña Concha y Toro tiene sus puertas abiertas para que todos los amantes del vino conozcan su historia y los espectaculares rincones donde producen el fruto de sus mejores cepas. De esta forma, la visita pasa por lugares como los hermosos jardines de la antigua residencia de verano de la familia, que mantienen su encanto y estilo de fines del siglo XIX, y también por el jardín de variedades, donde crecen 24 cepas diferentes.

Sin embargo, la mejor parte del recorrido es la icónica bodega Casillero del Diablo. Según cuenta la leyenda, allí se guardaban los mejores vinos de la producción de Concha y Toro y, para resguardarlos, el fundador de la viña difundió el rumor de que en esa bodega habitaba el diablo. ¿Pasan cosas en ese misterioso rincón? La única manera de averiguarlo es visitándolo.

Todos los tours por Viña Concha y Toro finalizan con una exquisita degustación de sus mejores y más icónicos vinos, que han convertido a esta marca en un éxito en 134 países.

Viña Matetic (valle del Rosario)

Entre Casablanca y San Antonio se desarrolla el pequeño valle del Rosario, un lugar único para la producción del syrah de clima frío en Chile. Es con este sello que Viña Matetic ha ganado particular fama a nivel nacional, plasmando en cada botella su esencia de bodega boutique.

Sus cultivos son orgánicos y biodinámicos, dejando de lado el uso de químicos y pesticidas en sus plantaciones, y promoviendo el crecimiento de flora nativa en los alrededores, para así mantener los viñedos libres de pestes y plagas. Además, son los gansos, gallinas, alpacas, ovejas y vacas los que ayudan a controlar las malezas.

Viña Matetic invita a descubrirla de dos formas. La más clásica es a través de tours guiados por la bodega, la sala de guarda y el mirador del valle, para conocer los procesos que utiliza para lograr vinos de alta calidad. Estos terminan con una degustación de vinos seleccionados en la sala subterránea o en la terraza al aire libre.

La otra manera es disfrutando de una escapada en el Hotel La Casona, situado en una casa tradicional colonial de 1900, con un servicio único y exclusivo, al igual que cada proceso que se lleva a cabo en la viña.

Viña Ventisquero (valle de Colchagua)

El tradicional valle de Colchagua guarda en su interior otro más pequeño que, con sólo 800 hectáreas, ha logrado dar vida a algunos de los vinos más destacados de la zona. Se trata del valle de Apalta y, en él, Viña Ventisquero produce exquisitas cepas como merlot y syrah, además de ensamblajes únicos.

Gracias a su éxito en todo Chile, la viña abre las puertas del Fundo La Roblería para recibir a los aficionados al mundo del vino en un entorno natural rodeado de montañas, viñedos y el más silencioso de los paisajes. En uno de los lugares más mágicos de Ventisquero se encuentra un hermoso mirador, que se convierte en el escenario ideal para probar sus mejores vinos.

Quien decida sumergirse en lo más profundo del valle de Apalta podrá degustar tres variedades del vino Grey –merlot, syrah y GCM, que mezcla garnacha, cariñena y mataro–, una submarca producida con uvas cosechadas a mano e inspirada en el épico glaciar del Parque Nacional Torres del Paine. 

Viña Santa Cruz (valle de Colchagua)

La ciudad de Santa Cruz es una de las localidades más emblemáticas si de tradición vitivinícola hablamos, pues es la entrada al valle de Colchagua. De allí toma su nombre esta viña nacida en 2003, que busca combinar el potencial enológico del cercano pueblo de Lolol con las tradiciones y herencia cultural de los pueblos originarios de Chile.

Más allá de su increíble producción, hoy la Viña Santa Cruz ofrece uno de los panoramas más entretenidos y completos para quienes son fanáticos del vino chileno. Los diferentes tours por el lugar recorren el terroir e invitan a dar un paseo a bordo del famoso teleférico que lo conecta con el cerro Chamán.

Es en la cumbre de este lugar donde Viña Santa Cruz rinde homenaje a los pueblos que han dado origen al corazón de sus vinos. Allí, réplicas de aldeas Aymara, Mapuche y Rapa Nui muestran cómo vivían sus habitantes antiguamente respetando su entorno, mostrando también sus rituales, creencias y guías espirituales.

Viña VIK (valle de Cachapoal)

En Millahue, las tierras del valle de Cachapoal, Viña VIK nace entre quebradas que dan vida a terroirs exclusivos y microclimas en los que se cultivan cepas únicas para producir algunos de los mejores vinos de Sudamérica. Sin embargo, lo que realmente destaca a esta viña es su carácter holístico, que combina ciencia, tecnología y conocimiento para elaborar cada botella.

Esta filosofía se deja ver también en su destacada bodega, una obra arquitectónica diseñada para generar el mínimo impacto en el paisaje natural del lugar. En su interior, cada proceso se ha implementado con la más alta tecnología para seguir en la línea de la sustentabilidad, como lo es su techo transparente que permite la entrada de luz natural.

La Viña VIK abre sus puertas para que todos quienes quieran vivir una experiencia diferente en torno al vino puedan hacerlo. Una de las opciones es visitarla por el día, para conocer por dentro su tecnológica e innovadora bodega y probar también sus más galardonados ensamblajes de la mano de expertos enólogos y sommeliers.   

En una colina junto a los viñedos se alza VIK Chile, un lujoso hotel de arquitectura vanguardista y tecnológica, con vistas a los espectaculares paisajes del valle de Millahue. Es ideal para una escapada romántica, pues combina exclusividad, sofisticación y, por supuesto, exquisita gastronomía.



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