5 panoramas imperdibles que hacer en Pichilemu

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Cada verano, esta localidad de la Sexta Región se roba todas las miradas de los veraneantes gracias a sus playas, olas y entretenida vibra surfer. Pero Pichilemu es mucho más que eso y acá te demostramos por qué. 

Desde hace un buen tiempo, Pichilemu se ha robado todas las miradas internacionales por ser considerada la capital chilena del surf. En ella se han organizado campeonatos de gran relevancia mundial y así, en torno a este deporte, poco a poco la ciudad se ha convertido en uno de los balnearios más turísticos de la Región de O’Higgins.

Pero, más allá de las olas y las tablas, ¿qué hace de Pichilemu un lugar tan encantador? En ComeTo nos sumergimos en los atractivos de esta localidad y sus alrededores, para recomendarte cinco entretenidos panoramas imperdibles en cualquier época del año.

Relajarse en sus playas

De arenas negras y grandes olas, las playas de Pichilemu son uno de los mayores atractivos de la ciudad durante el verano y durante todo el año atraen a surfistas de diferentes partes del mundo. Las Terrazas es la playa principal, apta para el baño y segura para toda la familia. Junto a ella se encuentra La Puntilla, con sus escuelas de surf y la caleta de pescadores, un imperdible para comprar pescados y mariscos frescos.

Caminando por el paseo costero hacia el sur, Infiernillo convoca a muchos turistas en la época de calor, pero también a los amantes de la pesca de orilla. Lo mismo ocurre en playa Hermosa, muy amplia e ideal para quienes les gusta nadar.

Para conocer todas las playas, nada como una caminata por el paseo costero. / Crédito: Christian Córdova, disponible en https://www.flickr.com/photos/ccordova/3831667375/

Conocer el Centro Cultural Agustín Ross

A fines del siglo XIX, el diplomático Agustín Ross mandó a construir esta mansión inspirada en el palacio de las Tullerías de París, con miras a convertir a Pichilemu en el principal puerto de Chile. Allí funcionó el primer casino del país, que tras la muerte de Ross dejó de funcionar, para finalmente, en 2009, convertirse en un centro cultural.

El palacio está rodeado por increíbles jardines que, en conjunto, conforman un Monumento Histórico Nacional. El hermoso parque acoge palmeras y otras especies, y está conectado con la playa Las Terrazas a través de una hermosa escalera.

Centro Cultural Agustín Ross / Crédito: RL GNZLZ, disponible en https://www.flickr.com/photos/juanelo242a/40409664991/

Surfear en Punta de Lobos

Si bien se dice que Pichilemu es la capital chilena del surf, los deportistas más experimentados prefieren las olas de Punta de Lobos. Esta localidad está ubicada siete kilómetros al sur de la ciudad bajo un acantilado de 100 metros. 

Los surfistas más experimentados pueden llevar su equipo y lanzarse a capear olas, pero también es un lugar perfecto para iniciarse en este deporte, pues varias escuelas de surf ofrecen clases con arriendo de traje y tabla incluidos.

Las olas de Punta de Lobos son las mejores de Pichilemu / Crédito: Ignacio Muñoz, disponible en https://www.flickr.com/photos/ignacio1701/3240544592/

Visitar las salinas de Cáhuil

A sólo 12 kilómetros al sur de Pichilemu, entre cerros y bosques, se ubica la laguna de Cáhuil. Al desembocar en el mar, es el hábitat perfecto para diversas especies de aves y, además, famosa por sus peces y mariscos, pero sobre todo por sus ostras. Pero, más allá de eso, la laguna permite la entrada de agua dulce a los esteros del interior, generando las condiciones propicias para las famosas salinas de Cáhuil.

Éstas se pueden visitar durante todo el año, para conocer el proceso de producción y extracción de esta sal que ha adquirido gran importancia a nivel nacional en el último tiempo. Como no, también es posible comprarla en distintos formatos para darles una especial sazón a las comidas.

Salinas de Cáhuil / Crédito: Raúl Urzua de la Sotta, disponible en https://www.flickr.com/photos/raulurzua/16151806669/

Comprar artesanía en Pañul

Paul es una pequeña localidad al sur de Pichilemu, muy cerca de Cáhuil, famosa por sus artesanos que trabajan la arcilla. A diferencia de la común, su color es mucho más claro y con ella hacen todo tipo de objetos decorativos.

En Pañul también hay artesanos expertos en el trabajo del ciprés y el roble, material con el que crean hermosas tablas, pisos y elementos a los que nadie puede resistirse.


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